ADICCIÓN PSICOLÓGICAS
El término adicción se refiere normalmente al uso excesivo de elementos químicos e invasivos para el organismo. Así, el consumo en exceso de alcohol, tabaco u otro tipo de drogas se corresponde con el término “adicciones químicas”. Pero también existen las adicciones no químicas o psicológicas asociadas a conductas relacionadas con el juego, la comida, el sexo o el trabajo entre otras y que son practicadas de manera atípica.
Cualquier conducta normal placentera es susceptible de convertirse en un comportamiento psicológicamente adictivo. De hecho, se podrían hacer usos anormales de una conducta en función de la intensidad, la frecuencia, el grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas. Además, los componentes fundamentales de los trastornos adictivos a nivel psicológico se manifiestan a través de la pérdida de control y la dependencia.
La diferencia principal entre una adicción psicológica y una adicción a sustancias está en que el tratamiento de esta última implica abandonar la sustancia, mientras que en las primeras no está implicado el abandono de la conducta adictiva. La razón es que para curarse de una adicción psicológica la persona tiene que aprender a controlar sus impulsos. Moderar las horas que dedica a trabajar si existe adicción al trabajo, la cantidad de relaciones sexuales si hay adicción al sexo o controlar las horas que dedica a utilizar la red si la adicción es a internet.
LA RELACIÓN CON LA MALA AUTOESTIMA:
Las redes sociales como Twitter o Facebook han cambiado la forma de relacionarnos y han llegado a influir, en algunos casos, en nuestro comportamiento. Cada persona utiliza las redes sociales con una finalidad: difundir su trabajo, dar a conocer su empresa, vender productos y servicios o contactar con antiguos amigos. De manera que la forma en cómo son utilizadas repercute en el individuo.
Desde su aparición se han llevado a cabo muchos estudios con el objetivo de conocer cómo afectan a nuestro comportamiento y a la forma que tenemos de valorarnos. Los resultados obtenidos han demostrado que un uso excesivo de redes sociales contribuye por un lado, al aumento del estrés y la sensación de soledad y por otro, a la disminución del sentimiento de felicidad.
Incluso, algunos estudios han relacionado la adicción a las redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter con una baja autoestima. Resultados que se han visto apoyados por la presencia de sintomatología depresiva y falta de habilidades sociales en ellas. La razón se encuentra en que ante tantas publicaciones de la vida de los demás, la persona adicta realiza continuas comparaciones y acaba por pensar que su vida es aburrida, miserable y vacía. Sin darse cuenta de que el tiempo que podría estar dedicando a enriquecerla, lo está malgastando.
Por otro lado, la autoestima también se ve afectada de manera negativa cuando, para impresionar a los demás, se inventa una vida que no tiene para recibir más likes o comentarios. Porque a pesar de experimentar esa intensa pero breve sensación placentera cuando publica algo, más adelante esto no fortalecerá su propia valoración personal sino que puede convertirse en una esclava de las opiniones y los juicios de los demás.
VÍDEO SOBRE COMO LAS REDES SOCIALES CAUSA UNA BAJA AUTOESTIMA EN LOS ADOLESCENTES
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